LA PLUMA DEL AÑO 2007

12 de abril del 2007 | por Martha Olavarrieta

· Pulidores de piedras preciosas transforman madera petrificada en joyas.

La fascinación con la madera – la quinta esencia de la Colección Graf von Faber-Castell. Las maderas más preciosas y excitantes se utilizan aquí: la madera de Pernambuco del fabricante de violines, la exótica grenadilla de color marrón oscuro o el ébano negro mate adornan la línea Clásica. El cedro y el aliso acentúan los finos lápices y accesorios de escritorio de la Colección Graf von Faber-Castell. Aún la muy extraña “snakewood” (madera con un veteado muy particular que asemeja el patrón de una piel de culebra), conocida por su fibra o veta, conquistó los corazones de los conocedores de los instrumentos de escritura: como el cuerpo magnifico de la primera pluma estilográfica del año en la que la acción de un émbolo asegura el suministro de tinta a la pluma, la “Pluma del Año 2003”.

Ahora la admiración de este material vivo llega a su punto más alto: como fósil primordial, se utiliza –luego de procesos de refinación técnica muy elaborados y que llevan mucho tiempo- como cuerpo para la “Pluma del Año 2007”.

La madera petrificada nace de un proceso de cristalización que lleva hasta 360 millones de años, durante el cual la madera, cubierta de agua o cenizas, sufre una metamorfosis única. Los minerales, metales, la cal o inclusive el fósforo penetran los árboles desde los poderosos estratos de sedimento. Gradualmente reemplazan la madera, pero dejan algunas estructuras orgánicas en parte tal cual son. En un medio ambiente rico en silicio, la madera petrificada puede luego desarrollarse hacia una etapa preliminar de las piedras semipreciosas calcedonia o ágata.

Sólo la madera caduca proveniente de Brasil cumple con los requisitos de alta calidad para su uso como material para la fabricación del cuerpo de la “Pluma del Año 2007”. Stocks selectos de esta madera petrificada tienen una coloración oscura muy extraña y son lo suficientemente duros para lograr un acabado de piedra preciosa de la más alta calidad. Los matices de color propios varían de marrón claro pasando por elegante antracita hacia un negro profundo que sólo deja ver un rastro de su fibra o veta. El brillo intenso pero discreto no cesa de impresionar.

La sensibilidad de los expertos pulidores de piedras preciosas asegura que los matices únicos de las piedras se muestren, desde cortar la piedra áspera y dura al hábil corte de precisión recorriendo todo el camino hacia el acabado final de aspecto espejado. La Fábrica de Piedras Preciosas Herbert Stephan está predestinada para esta exigente tarea. La gran tradición de los cortadores de piedras preciosas de Idar-Oberstein continúa; se originó en el siglo XV y es reconocida en todo el mundo.

La Pluma del Año 2007 es un instrumento de escritura y una joya al mismo tiempo. El marco de metal enchapado en platino encierra cada una de las ocho piedras y exhibe su brillo inconfundible para lograr el mejor efecto. Gracias al virtuoso corte de precisión, ni la irregularidad más diminuta puede advertirse en la transición entre el metal y las piedras. La combinación excitante de dos materiales que son tan diferentes resulta una experiencia única para la vista y el tacto.

La pieza culmina con una lámina pequeña hecha de madera petrificada en el extremo del capuchón. La elegancia del material elegido se muestra con un facetado elaborado como el de un diamante y un pulido hasta lograr un acabado espejado. El logotipo de la Fábrica de Piedras Preciosas Herbert Stephan puede verse en el interior de la pequeña lámina –la imagen de un diamante con las iniciales HS. Garantiza la autenticidad del material fósil.

La pluma o plumin bicolor de oro 18 quilates se coloca a mano y está disponible en trazo fino, medio y grueso. El clip sujetador metálico asegura que la lapicera permanezca firmemente sujeta en el bolsillo.

La elaborada artesanía y los colores propios del cuerpo de la lapicera hacen de cada una y todas las versiones de la Pluma del Año 2007 una obra de arte única. La Pluma del Año es una lapicera fuente especial de mayor tamaño en la que la acción de un émbolo asegura el suministro de tinta a la pluma y que se produce sólo por doce meses. Los instrumentos de escritura con numeración individual vienen presentados en una caja de madera exclusiva con un folleto y un certificado de edición limitada. El certificado lleva la firma de Andreas Crummenauer, el maestro artesano de la Fábrica de Piedras Preciosas Herbert Stephan, y certifica la edición limitada del cuerpo de la lapicera y la autenticidad y calidad de la madera petrificada.

Ficha Técnica de la Pluma del Año 2007

· Composición del Cuerpo: 8 piedras preciosas elaboradas a partir de madera petrificada en una caja de metal enchapada en platino.

· Capuchón:alto brillo, platinado, con clip sujetador, extremo platinado, cierre a rosca, puede colocarse en el extremo trasero de la lapicera.

· Extremo superior del capuchón: enchapado en platino con una pequeña lámina incrustada de madera petrificada con facetado de piedra preciosa.

· Plumin: oro 18 quilates, bicolor.

· Trazos disponibles: medio, fino y grueso.

· Mecanismo: sistema de émbolo.

· Peso: 80 gramos aproximadamente.

· Largo total: 137 mm.

· Numeración: numeradas consecutivamente en la lámina de metal del mecanismo de émbolo debajo del capuchón.

· Precio: $37, 500 pesos.




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