DESARROLLO SUSTENTABLE: UN CATALIZADOR DEL DESEMPEÑO FINANCIERO DE LA EMPRESA

30 de octubre del 2007 | por Rafael Gómez Eng*

Desde hace algunos años hemos escuchado y leído cada vez con mayor frecuencia el concepto de Desarrollo Sustentable. El presente artículo tiene como objetivo explicar en qué consiste esto, cómo están reportando al respecto las corporaciones en todo el mundo, el valor que el hacerlo produce a las mismas, así como otras consideraciones.

Actualmente en las corporaciones, es común que se toquen temas relacionados a la responsabilidad social corporativa, y a iniciativas para cuidar el medio ambiente. Asimismo, se elaboran programas orientados a convertirse en un gran empleador, o para servir más eficientemente la base de la pirámide, o bien de filantropía para apoyar determinados proyectos o instituciones.

Todos estos temas, que forman parte del quehacer del Desarrollo Sustentable, hablan sobre el compromiso de la empresa con la sociedad y la manera en que llevan a cabo acciones para atender los efectos adversos que causan sus operaciones. Sin embargo, todos estos esfuerzos, tanto de acciones concretas hacia la sustentabilidad, como la comunicación de éstas hacia el público en general, pocas veces se ven como un mensaje claro, direccionado y que se sume a la consecución de los objetivos planteados en la estrategia corporativa.

Las empresas tienen que reportar utilidades atractivas, pero además, tienen que demostrar a la sociedad en su conjunto lo que hacen en el terreno de la sustentabilidad, ya que tanto sus accionistas y demás grupos de interés, consideran conceptos mínimos de operación en estos temas, previo a la decisión de inversión en las mismas.

Derivado del impacto e interés que han tenido estos temas, así como el enfoque de transparencia que demanda el Gobierno Corporativo a los diferentes grupos de interés de las organizaciones, muchas empresas revelan y hacen públicos los resultados de sus estrategias, esfuerzos, logros e incluso áreas de oportunidad, relacionadas con el Desarrollo Sustentable.

Entrando en materia

El Desarrollo Sustentable tiene como objetivo satisfacer las necesidades del presente sin poner en peligro la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades.

Debido al incremento demográfico mundial, a la brecha económica entre ricos y pobres y al deterioro del planeta, en los últimos años el tema de Desarrollo Sustentable ha tenido más presencia en la agenda de los Consejeros, quienes se han visto en la necesidad de evaluar la magnitud de los retos y oportunidades que la sustentabilidad representa.

Un gran reto al que se enfrentan, es erradicar la pobreza generando riqueza. La pobreza es una de las causas de muchos males como contaminación, inseguridad, falta de higiene, ignorancia. Mientras no exista gente bien educada será muy difícil hablar de sustentabilidad. Y para ello, se requiere crear riqueza, que es la esencia y especialidad de la empresa.

Otro gran reto, será demostrar y demostrase que la sustentabilidad en una empresa es rentable. Las corporaciones deberán llevar a cabo un plan de Desarrollo Sustentable no sólo por filantropía, ya que otro de los beneficios que presenta es el de entrar a un selecto grupo que no sólo les da visibilidad, sino que también les genera prestigio, ya que connota a una empresa bien ordenada y administrada, capaz de atraer y retener al mejor talento humano, responsable de su entorno y sus productos y por tanto, atractiva también para los mercados a los que se dirige.

La transparencia en las empresas es de vital importancia, por lo que existen guías a nivel internacional que tienen por objetivo apoyar a las empresas en su cumplimiento de reglas y en la evaluación periódica de los impactos que tienen en la gente y sus economías. Esto trae un doble beneficio a las corporaciones, pues les permite comprobar y transparentar lo que hacen, mientras que al mismo tiempo se pueden comparar contra otras.

Guías para informar

Desde su creación en 1997, el Global Reporting Initiative (GRI) fue concebido con el fin de crear un estándar para la elaboración de memorias de sustentabilidad. El GRI cuenta con la participación activa de representantes de organizaciones de derechos humanos, laborales, investigación, medioambientales, corporaciones, inversionistas y organizaciones contables.

La tercera versión de las guías –conocidas como las Guías G3- fue publicada en el 2006 y es la base para comunicar de una forma clara y transparente las cuestiones relacionadas con la sustentabilidad de cualquier empresa, y contiene parámetros y un lenguaje común que se ha convertido en el referente internacional que las empresas siguen para elaborar sus informes Desarrollo Sustentable en tres diferentes aspectos: económico, social y ambiental.

¿Qué y cómo reportar?

Comunicar los aspectos críticos y esfuerzos significativos en un reporte conciso y concreto, incrementará la solidez moral de la empresa y permitirá medir los logros obtenidos en cuanto a la reputación de la organización.

Para que una empresa pueda operar como tal, necesita del factor humano para el logro de sus objetivos, de un lugar o medio ambiente para desarrollar sus actividades, y de comunidades que aporten suministros y compren sus productos. El correcto balance de estas tres dimensiones le da viabilidad y permanencia a la empresa y constituye el punto de partida para abordar el tema de Desarrollo Sustentable.

Bajo los lineamientos G3, las compañías deberán reportar bajo las tres dimensiones: económica, social y ambiental.

1. Dimensión Económica

La dimensión económica de la sustentabilidad se refiere al impacto económico de la organización en sus grupos de interés a nivel local, nacional y mundial. Bajo el esquema del impacto económico, una empresa reportaría: el valor económico generado y distribuido, gastos operativos, compensación a empleados, inversiones que se han hecho en comunidades, pagos a proveedores y gobiernos, políticas para contratar y promover gente de la comunidad, etc.

Los indicadores económicos miden:

• El flujo de capital que la compañía genera entre los diferentes grupos de interés. Ej.: cuántos salarios paga la empresa, cuánta materia prima consume, etc.
• Los principales impactos económicos de la organización hacia la sociedad.

Estos indicadores económicos se dividen en:

• Desempeño económico.- Valor económico directo, generado y distribuido, incluyendo ingresos, costes de explotación, retribución a empleados, donaciones y otras inversiones en la comunidad; beneficios no distribuidos y pagos a proveedores de capital y a gobiernos. También incluye ayudas financieras significativas recibidas de gobiernos, entre otros.

• Presencia en el mercado.- Rango de los salarios pagados y relación con el salario mínimo local en lugares donde se desarrollen operaciones significativas. Política, prácticas y proporción de gasto correspondiente a proveedores locales en lugares donde se desarrollen operaciones significativas.

• Impactos económicos indirectos.- Desarrollo e impacto de las inversiones en infraestructuras y los servicios prestados principalmente para el beneficio público mediante compromisos comerciales, pro bono, o en especie. Entendimiento y descripción de los impactos económicos indirectos significativos, incluyendo el alcance de dichos impactos.

2. Dimensión Ambiental

La dimensión ambiental de la sustentabilidad se refiere a los impactos de una organización en los sistemas naturales vivos y no vivos, incluyendo los ecosistemas, el suelo, aire y agua. Los indicadores ambientales cubren el desempeño en relación con los flujos de entrada (materiales, energía, agua) y de salida (emisiones, vertidos, residuos).

En este apartado se deberá incluir una descripción del desempeño de cada uno de los siguientes elementos:

• Energía (energía utilizada por la empresa, ahorrada, etc.)
• Biodiversidad (áreas protegidas, impactos significativos)
• Agua (uso y fuentes de abasto, agua reciclada)
• Emisiones (iniciativas de reducción de gases, etc.)
• Vertidos y residuos
• Productos y servicios (manejo precautorio y de prevención de efectos negativos hacia el ambiente)
• Cumplimiento normativo (montos pagados por multas)
• Transporte y materiales (manejo precautorio y de prevención de efectos negativos hacia el ambiente)

3. Dimensión Social

La dimensión social de la sustentabilidad está relacionada con los impactos de las actividades de una organización en los sistemas sociales en los que opera. Los indicadores de desempeño social del GRI identifican los principales aspectos del desempeño en relación con los aspectos laborales, los derechos humanos, la sociedad y la responsabilidad sobre productos.

Dentro del aspecto social, son 5 las áreas a reportar:

1. Empleo. Incluye aspectos como ¿qué beneficios tienen los empleados?, ¿cuántos empleados temporales hay?, ¿a cuánta gente emplea la compañía?
2. Relaciones laborales. Se reporta, entre otros, el número de personas contratadas con sindicatos y las prestaciones particulares que estos sindicatos tienen.
3. Seguridad y salud. ¿La empresa cuenta con comités de seguridad?, ¿Cuál es el porcentaje de accidentes y el grado de absentismo?, ¿Qué enfermedades ocupacionales se presentan con más recurrencia?, ¿Su empresa cuenta con programas de asistencia no sólo para los trabajadores sino para las familias y comunidades?, etc.
4. Entrenamiento y educación. ¿Cuántas horas al año dedica la empresa para estos dos aspectos?, ¿qué programas presenta para mejorar habilidades gerenciales?, ¿cómo ayuda la compañía en el desarrollo profesional de sus empleados?
5. Diversidad e igualdad de oportunidades. ¿Qué tipo de gente contrata su empresa?, ¿de qué raza son?, ¿cuáles son sus edades?, ¿contrata gente que pertenece a alguna minoría?

En el aspecto social se incluyen también indicadores de Derechos Humanos y responsabilidad del producto. Los primeros exigen que la organización informe sobre las medidas que se toman en consideración a los impactos en los derechos humanos al momento de realizar inversiones y seleccionar proveedores o contratistas, y cubren aspectos como la no discriminación, libertad de asociación, explotación infantil, derechos de los indígenas y trabajos forzados.

En cuanto a la responsabilidad del producto, a través de este indicador se trata de medir el impacto que los productos de una compañía tienen sobre los compradores, como por ejemplo la salud y seguridad, la información y etiquetado, así como el marketing.

Todos Ganan

En términos generales, la constitución de una empresa se hace con un objetivo de permanencia y crecimiento constante en el mercado al que pretende servir. La experiencia ha demostrado que una estrategia de Desarrollo Sustentable difundida en la organización, asumida cabalmente por todos sus integrantes y bien llevada a cabo en su ejecución, arroja múltiples beneficios tanto a los grupos de interés a quienes sirve, como hacia el interior de la empresa; es una situación en la que todos los que participan ganan.

Las empresas comprometidas con el Desarrollo Sustentable se desempeñan siempre como un buen ciudadano e invierten tiempo y recursos para transformar el talento en beneficio de las comunidades en las que operan, y para la identificación de áreas en su entorno social y ambiental en las que pueden contribuir, ya sea para evitar el deterioro ambiental, o bien para ayudar en alguna causa o en el desarrollo de su comunidad.

El Desarrollo Sustentable debe hacerse en una empresa no como filantropía sino como parte misma del negocio, pues finalmente es rentable. Basta ver el Dow Jones Sustaintability Index, el cual selecciona a las compañías que son socialmente responsables, atendiendo en términos generales, ciertos criterios sociales, legales, laborales y del medio ambiente. El número de empresas que compiten por aparecer en este índice ha aumentado considerablemente, pues crea gran prestigio entre ellas.

Lista de compañías socialmente responsables

Fuente: Dow Jones Sustainability Index con datos de Bloomberg, Septiembre 2007

Como puede observarse en el cuadro anterior, el 62% de las empresas mejor evaluadas en cada segmento de industria, presentan índices de rendimiento en el valor de su acción superiores al 20% anual; de estas empresas, el 73% corresponde a empresas europeas.

Responsabilidad que genera valor

Hoy en día, el reportar en relación a Desarrollo Sustentable es voluntario y genera valor para las organizaciones que han decidido adoptar esta forma de hacer negocios en un ambiente de transparencia y rendición de cuentas, sin dejar los temas sujetos a interpretación.

Por lo tanto, es prioritario desarrollar un proceso adecuado para comunicar a los grupos de interés de la organización, el compromiso que está adoptando la entidad en las tres dimensiones y en su caso, para empresas más experimentadas, los logros alcanzados en su programa de desarrollo sustentable con respecto a periodos de reporte anteriores apoyadas para ello en estándares internacionales como las Guías G3. Este reporte se convierte entonces en un documento vivo que se debe actualizar según vayan cambiando las condiciones de la empresa.

Situación en Latinoamérica

Las actividades de reporteo en Latinoamérica aún están en una etapa temprana. En esta región actualmente se han presentado alrededor de 20 reportes que se refieren fundamentalmente a responsabilidad corporativa, de los cuales el 80 por ciento se concentra en Brasil, Chile, Argentina y México. Los sectores que reportan también son diversos, pero los más comunes son tabaco, minería y construcción. Dichos reportes son presentados por compañías grandes.

La reputación no sólo viene del buen actuar, sino de una comunicación eficiente y enfocada sobre dicho comportamiento. En México algunas empresas en la industria cementera, minera, tabacalera y petrolera, entre otras, son ejemplos de cómo la adopción de estos estándares les ha llevado a posicionarse en los mercados donde tienen presencia.

Desarrollo Sustentable no implica gastar más, sino lograr una convivencia armónica con la sociedad y el medio ambiente, al tiempo de generar riqueza y otros beneficios para la organización.

* Rafael Gómez Eng es Socio a cargo de la Región Norte de KPMG en México y Director Nacional de Mercados. Su actividad profesional la ha desempeñado en diversas compañías del sector manufacturero, comercial y financiero. Rafael preside el Instituto del Comité de Auditoria, organismo auspiciado por KPMG, único foro en México que agrupa a miembros del Consejo de Administración para intercambiar mejores prácticas de Gobierno Corporativo, tema en el que se le considera un activo promotor en México.

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