APROVECHA EL CIERRE FISCAL Y CONVIERTE LAS UTILIDADES DE TU EMPRESA EN UN GASTO DEDUCIBLE A TRAVÉS DE LA ESTRATEGIA “PERSONA CLAVE”
28 de noviembre del 2024 | por José María Serralde Díaz
El cierre del año fiscal es un momento estratégico para las empresas. Además de calcular resultados, es el momento perfecto para implementar estrategias que optimicen recursos y aprovechen al máximo los beneficios fiscales. Una de estas estrategias es el uso de un seguro de Persona Clave, que no solo protege a tu negocio ante imprevistos, sino que permite deducir impuestos y ahorrar utilidades de forma eficiente.
¿Qué es la estrategia de Persona Clave?
Es una herramienta financiera diseñada para proteger a la empresa frente a la pérdida de un colaborador clave (directivo, socio o empleado estratégico) debido a fallecimiento, invalidez o enfermedad grave. Este seguro permite a la empresa recibir una indemnización que compense las pérdidas económicas derivadas de la ausencia de esa persona.
Lo más interesante es que, bajo ciertos criterios, la aportación o prima pagada por este seguro puede ser deducible de impuestos, convirtiéndola en una inversión inteligente y estratégica.
¿Por qué aprovechar el cierre fiscal para implementarlo?
- Optimización de impuestos: Los pagos por primas que efecúes antes de finalizar el ejercicio fiscal pueden incluirse en tus deducciones anuales.
- Planeación eficiente: Iniciar un esquema de ahorro deducible justo ahora permite que el impacto positivo se refleje desde tu declaración de este año.
- Aprovechamiento de utilidades: En lugar de dejar que tus utilidades se acumulen y generen una mayor carga tributaria, puedes canalizarlas hacia un esquema que beneficia tanto a la empresa como a su continuidad.
10 aplicaciones del ahorro generado con un seguro de Persona Clave
Además de la deducción fiscal, este ahorro puede tener múltiples usos dentro de la empresa:
- Reinvertir en el negocio: Financiar nuevos proyectos, expandir operaciones o desarrollar nuevos productos.
- Fortalecer el capital de trabajo: Asegurar liquidez para cubrir gastos operativos o necesidades imprevistas.
- Capacitar al personal: Desarrollar competencias en otros empleados para reducir la dependencia en la Persona Clave.
- Cubrir la búsqueda de reemplazo: Financiar la contratación o entrenamiento de un sustituto en caso de pérdida de un colaborador estratégico.
- Reservas para contingencias: Tener un fondo dedicado para enfrentar emergencias o crisis futuras.
- Planificación de sucesión: Establecer esquemas de sucesión ordenada y alineada con los objetivos estratégicos del negocio.
- Inversiones en tecnología: Modernizar procesos o adquirir herramientas que aumenten la productividad.
- Retiro del empresario o socios: Usar el ahorro acumulado para un plan de retiro o jubilación.
- Desarrollo de la cultura organizacional: Financiar programas de bienestar y retención de talento.
- Pago de pasivos: Reducir deudas de la empresa, mejorando su posición financiera.
¡Actúa ahora y fortalece tu negocio!
Implementar un seguro de Persona Clave antes del cierre fiscal no solo optimiza el uso de tus utilidades, sino que contribuye a la continuidad y crecimiento de tu empresa. Además, te permite aprovechar beneficios fiscales que pueden hacer una gran diferencia en tus resultados financieros.
Si estás interesado en una propuesta de Persona Clave a la medida de su empresa, envía un correo a jose.serralde@bliveseguros.com o envía un mensaje al siguiente link de whatsapp y con gusto te atenderemos.
Acerca del autor:
José María Serralde Díaz es director de Top Management, plataforma líder en información estratégica para altos ejecutivos y tomadores de decisión en México. Con una trayectoria sólida en el entorno empresarial, se ha consolidado como un referente en consultoría patrimonial para ejecutivos, empresarios y empresas que buscan proteger, hacer crecer y eficientar su patrimonio.
Especialista en el diseño e implementación de estrategias enfocadas en continuidad empresarial, optimización fiscal y planeación financiera de largo plazo, asesorando a líderes que requieren soluciones estructuradas ante riesgos como invalidez, fallecimiento o transición generacional.
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